Si no estás suscrito a nuestra newsletter, probablemente también hayas tomado otras decisiones bastante malas en la vida. Porque te has perdido la montaña rusa emocional de las últimas semanas y, de paso, la mejor newsletter del mundo. Pero como somos misericordiosos, aquí va el resumen de cómo estuvimos a punto de conquistar el mundo, pero acabamos aún más hundidos en deudas y ahora tenemos que vender más auriculares cancelación de ruido tremendamente excelentes, y altavoces excelentemente tremendos.
Como somos una empresa que cree en la honestidad radical, vamos a contar abiertamente cómo la cagamos.
Fase 1: El gran plan
Durante toda la existencia de la empresa hemos prometido que los beneficios de Valco se usarían en tres cosas. Cerveza, pensiones alimenticias y construir la Estrella de la Muerte. Muchos de vosotros pensabais que era una broma. Nosotros no bromeamos con estas cosas.
La app de K-kauppa muestra que el dinero ha ido exactamente a donde prometimos. Para los extranjeros y los clientes de la tienda S, la app de K-kauppa nos dio a final de año una estadística muy mona de lo que hemos ido comprando durante el año:

Bueno, en fin. La Estrella de la Muerte llevaba tiempo en los planes y a finales de año encontramos un fabricante danés que prometió poder entregarnos una Estrella de la Muerte de verdad. Según el comercial, el aparato es "enorme", tiene un "superláser" e incluye más de 4000 piezas funcionales.
Las ventas de Navidad y el lanzamiento del VMK25.2 fueron tan bien que empezamos a sentir que ahora sí, por fin, íbamos a conseguir esa arma destructora de mundos con la que llevábamos tanto tiempo soñando.
Vaciamos la caja de la empresa, vendimos la cafetera de la oficina y pedimos al banco un préstamo irresponsablemente grande. El plan no tenía fisuras. ¿Qué director de banco se atrevería a venir a cobrarnos cuando tenemos una estación de combate totalmente operativa y capaz de destruir planetas? Ninguno.
Ya nos estábamos preparando para un cambio estratégico. El plan era dejar esta laboriosa tarea de mandar auriculares por correo y humillarnos en atención al cliente. La idea era pasarnos a un nuevo modelo de negocio. Uno basado en el miedo, la disciplina y la obediencia absoluta de la gente. Ya estábamos haciendo una lista para dividir a los clientes entre nobleza y plebe. Uno de los socios ya estaba planeando montar su propia secta sexual.
La dura realidad
Entonces llegó ese día tan esperado. La Estrella de la Muerte por fin llegó y estábamos todos fuera esperándola. Raimo iba vestido con capa y Jani ya tenía lista una botella de champán para romperla contra el casco.
La primera señal de alarma fue el tamaño de la caja. No era del tamaño de un planeta, sino que cabía en un palé de carretilla. Aun así seguimos pensando en positivo. Quizá esto es diseño danés de alta gama. En el paquete seguramente solo viene el mando a distancia y la Estrella de la Muerte en sí está, por supuesto, en órbita.
Abrimos la caja. No había hipermateria ni superláser.
Había plástico. Miles y miles de pequeñas piezas grises de plástico en bolsas. ¿Qué clase de estafador vende una supuesta Estrella de la Muerte y en el paquete solo hay piececitas?
Nos han estafado.
Ya no se puede localizar a ese vendedor danés de feria, y seguramente ni siquiera existe un sitio llamado "Billund". El nombre entero suena inventado. Esta arma destructora de mundos con la que íbamos a saldar las deudas y conquistar galaxias era un juguete para niños. ¿Con esto se supone que tenemos que someter a la humanidad? Esto no mata a nadie, salvo que se atraganten con las piezas o las dejen en el suelo de una habitación oscura y alguien las pise.
¡¿CÓMO COÑO PUEDE COSTAR TANTO ESTO?! Ahí se fue todo nuestro dinero, el nuestro y el prestado, todo lo que habíamos conseguido guardar en estos siete años. ¿Una caja llena de putos trozos de plástico cuesta lo mismo que una Estrella de la Muerte de verdad? Ahora también entendemos por qué Trump quería Groenlandia para él. Seguro que él también había caído en la misma trampa y había pedido una Estrella de la Muerte. Nosotros siempre hemos querido a los daneses, y todavía los queremos, pero precisamente por eso esta estafa jode tanto.
Humillación y súplica
La situación ahora mismo es que le debemos al banco el presupuesto de un pequeño Estado y no tenemos ese dinero. Pensábamos devolver el préstamo con cañones láser. Ahora parece que nuestra única fuente de ingresos volvéis a ser vosotros, nuestros queridos clientes.
Así que, por desgracia, nos vemos obligados a cancelar los planes de conquista mundial y dictadura. Al final solo era ese tipo de humor de marketing juguetón. Ya nos conocéis, siempre de broma. Je, je. Tampoco íbamos a someter a nadie así.
Ahora va en serio. Si no conseguimos darle la vuelta al flujo de caja inmediatamente, el banco nos quitará todo. Así que os pedimos humildemente que compréis auriculares. De verdad que son buenos, no como nuestra capacidad de juicio.
Participa en el sorteo
Intentamos reclamar, pero como Raimo, en un ataque de rabia, ya había roto las bolsas y mordido una de las piezas, el derecho de devolución se ha ido al carajo.
Como esta montaña de plástico solo nos recuerda nuestra propia estupidez y una deuda monumental, no queremos verla ni un segundo más.
Por eso sorteamos esta "Estrella de la Muerte" entre todos los suscriptores de la newsletter.
Sí, has leído bien. Algún afortunado se llevará a casa este monumento a nuestra credulidad. Es bonita y cara. Montarla probablemente te robe la salud mental, pero aun así es un destino mejor que el nuestro.
Participa en el sorteo y sálvanos de la quiebra comprando algo de paso.
Pd. El sueño sigue vivo. Este revés es solo un pequeño retraso. Vamos a seguir currando día y noche hasta que todo el mundo tenga unos Valco en las orejas, o al menos nos haya dado su dinero. Y cuando llegue ese día, por fin podremos permitirnos esa superarma de verdad.
ppd. este texto era humor, por cierto. En realidad nos va de puta madre. No entiendas mal la broma.




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